domingo, 20 de noviembre de 2016

maldita adultez!

Llevo semanas en un loop de inquietudes e inseguridades. A principios de mí semestre académico, y con esto mortales, me refiero a septiembre, me encomendaron la tarea de escribir un blog. En un primer momento me pareció bacán, qué bueno salir de las clásicas y muy aburridas tareas del periodismo periodístico, pensé. Pero al pasar las semanas, no fue tan cachilupi mi panorama. ¿Sobre qué escribo?, ¿qué plataforma uso?, ¿cómo la decoro?. Y así, un sin fin de preguntas que me dejaron perpleja e inoperante. De esta forma me enfrenté a miedos pasados de la época adolescente escolar. 

Nunca he querido aceptarlo, pero no tengo claridad sobre mis talentos. Dudo mucho que mi vocación esté en trabajar en un medio, o tenga siquiera relación con lo que llevo años estudiando, pero algo hay que hacer por la vida. Siempre he sido testigo de la pasión que todos tienen por algún oficio o profesión, menos yo. Arte, fotografía, teatro, deportes, danza, y yo ahí, nadando de un lado a otro cantando "que sí, que no, que nunca te decides...". Eso no quita que haya muchas áreas que despiertan mi interés, pero llega un punto en que se apaga la llamarada de atención. Y es que me gusta escribir, pero me cuesta cumplir los estándares de producción impuestos para ser exitoso, encontrar un buen trabajo -o en este caso, ser buena estudiante-, ser reconocido por tus pares, y todos esos etecés que vienen de la mano con la adultez. 

Llego tarde, cuando llego, nunca hago la tarea, o la hago a medias y termino pegándome el truco, y no es de floja, o tal vez sí. Pero me cuesta mucho trabajo ser responsable. Siento una mezcla de envidia y asombro de quienes, además de cumplir con sus deberes, tienen algo así como 5 pasatiempos más. Tal vez nací para ser un desastre, o es un sentimiento -no tan- pasajero de los veintitantos. Me siento miscelánea y dispersa en lo más recóndito de mi fuero interno, pero mi consciencia me grita ¡Ya es hora de terminar la carrera!...y tomar decisiones para el futuro. ¿Cómo tomar las riendas de mí vida, si no soy capaz de elegir una temática para un blog? 

Por eso decidí hacerlo sobre mis inquietudes, anécdotas, miedos, y cagástrascagá que suele ocurrir en la vida de un estudiante universitario, que tiene algo así como 23 años, vive solx, tiene d os perros que se portan como el hoyo, e intenta salir ileso del juego de la vitta, ayayay!.Y qué mejor que una rata en una ciudad llena de basura y gatos, donde en las noches los guarenes de alcantarilla sacan sus garras, y ponen a prueba a roedores dispersos, de agua dulce, como yo. 

Espero que a medida que publique, esta hueá se vuelva más entretenida.